martes, 22 de noviembre de 2016

HACIA LUKLA




Descansando en Phakding.

Salimos hacia Lukla sin noticias de Mateo, supongo que no habrá volado a Kathmandú, espero verlo alli en Lukla. El camino se no antoja monótono a la vuelta, y el tiempo empieza a cambiar. Cuando pasamos Phakding, comienza a llover, en este tramo la lluvia puede ser peligrosa, pues aquí los desprendimientos son frecuentes en estas laderas de tierra.
Cuando llegamos a Lukla, Mateo está esperándonos en un chörten que hay a la entrada del pueblo, nos hace fotos según vamos llegando a nuestra meta particular, nos damos un fuerte abrazo, estoy contento de verlo bien.

Esta noche no montamos las tiendas pues comienza a nevar, vamos a un lodge a cenar y a dormir, las calles están llenas de barro y excrementos de yak, pero dentro estamos calentitos y contentos.

Llegamos a Lukla.
25 de octubre
Como ayer hizo mal tiempo los vuelos se cancelaron y hoy la cola es tremenda, primero salen los que ayer no pudieron y luego iremos nosotros. Pasamos el día en el chiringuito del pequeño aeropuerto, bebemos té, comemos, y matamos el tiempo leyendo o escribiendo.

Embarcamos en el helicóptero.
Al fin nos toca salir, Pemba nuestro sherpa, nos trae unas katas y se despide de nosotros, él que se había aficionado a las redondeces de la bota de vino, nos abraza con sinceridad y emoción. Subimos al helicóptero e iniciamos el viaje de regreso a la capital esperando llegar sanos y salvos. Al despegar salimos por encima de la pista de aterrizaje, al final de la misma hay un gran precipicio, en cuyo fondo hay varios aviones que no pudieron despegar en su día y quedaron allí en el fondo, eso te pone mal cuerpo. El viaje se desarrolla sin incidencias, pronto estaremos en el hotel y podremos darnos una ducha.

Cena en el Cinderella.
Después del aseo necesario nos fuimos a cenar al barrio de Tamel, a una terraza en la tercera planta llamada “Cinderella” donde celebramos la vuelta.
Estuvimos aún dos días mas en la ciudad, aprovechamos para visitar algunos mercados alejados del centro y también monumentos que al principio del viaje no pudimos ver, andamos mucho por las calles y plazas, y fuimos a comprar los regalos para los nuestros, aunque no sabíamos lo que nos pesarían los petates y seguro que nos pedirían mas dinero por exceso de equipaje.
Así pues el día 28 de octubre, salimos del hotel al amanecer, después del pesaje y el pago de las tasas de salida, y una propina que pagamos entre todos por el exceso de equipaje, nos montamos en un avión de PIA, Paquistán Air Lines, con destino a Karachi.
Aeropuerto de Karachi.
 Al medio día, aterrizamos en Karachi, nos llevaron a un hotel donde pasaríamos unas diez horas hasta que saliésemos hacia casa. Nos quedamos sin pasaporte y teóricamente no podíamos salir del hotel, pero en el mismo hotel organizaron una visita a la ciudad pagando diez dólares por persona, Mateo y otros se apuntaron, otro grupo decidimos ir a la ciudad por nuestra cuenta, tomamos un taxi para todos por un dólar y nos llevó al centro de la ciudad, allí fuimos vagabundeando por las calles disfrutando de la vida cotidiana de aquellas gentes, yo me afeité en una barbería tradicional, tomamos té en un puesto callejero que se suministraba el agua de un bidón que tenía junto al puesto, paseamos por una zona de talleres de ebanistería que tenían unos muebles espectaculares, fuimos buscando una parada de autobús para volver al aeropuerto, las calles estaban atestadas de gente, y cruzar por un paso de peatones significaba jugarte la vida, teníamos que cruzar cuando lo hacían los

 Karachi, el otro lado.
habitantes de la ciudad para evitar los coches, Toni tenía sed, pero no teníamos dinero local para comprar nada, había un puesto de zumo de naranja que el dueño le ofreció por signos la bebida, Toni le respondió también por signos que no teníamos dinero, y entonces el vendedor le dio un par de naranjas regaladas, subimos al autobús, estaban separados los hombres y las mujeres, unos delante y otros detrás, también había una persona que le daba indicaciones al conductor agarrado a la puerta delantera.
Esperando el vuelo.
Llegamos sanos y salvos al hotel, Toni y yo fuimos a darnos una ducha y sobre las diez de la noche nos llevaron al aeropuerto y muchas horas después llegamos a casa.
 Llegamos después de 30 horas.

Fin del viaje a Nepal de 1997.

sábado, 12 de noviembre de 2016

SEBAS, EL ÚNICO EN HACER CUMBRE


Cerca de la cumbre del Imja-Tse


22 de octubre.
A media mañana llegan los dos grupos, Sebas ha sido el único que ha subido a la cumbre. Saoro tuvo problemas de frio en los pies y se bajó, Sebas con un solo sherpa hizo cumbre, nos damos un fuerte abrazo, estamos todos muy contentos de que Sebas haya subido a la cima del Imja-Tse de 6189m.
Al rato nos cuenta como fue la aventura, llegó al último escalón, después del campo uno, allí estaban todos dispuestos a volver, pues amenazaban las nubes y estaban muy cansados, pero Sebas llegó y dijo que él quería subir, pues estaba bien, así pues junto con Pemba siguieron, después de superar una ladera de 45 o 50º, subieron a la arista y de allí a la cumbre después de un pequeño refrigerio iniciamos la marcha hacia Thyangboche.

Thyangboche
23 de octubre.
Hoy hace bastante frio aquí en Thyangboche, la hierba está helada y cruje al andar. Después de la rutina diaria del desayuno nos disponemos a salir hacia Namche Bazar.
El camino de descenso es agradable, he podido hacer muchas fotos de árboles y plantas con flores, pero el ojo siempre se volvía hacia el Ama Dablam, es una montaña preciosa.
Al llegar a Namche estuve preguntando por Mateo y Antonio, pero nadie sabe nada, este cabrón nos podía haber dejado un mensaje, el va feliz y no piensa que los demás nos preocupamos.
Estamos en un lodge en la parte alta del pueblo, para llegar al bar, tienes que bajar un poco por la calle-camino, aquí vamos a cenar, luego para dormir utilizaremos las tiendas que están montadas en un bancal por debajo del lodge.
He comprado un cuchillo tibetano, le he pagado al cambio 1500 pesetas mas mi jersey del Aconcagua, seguro que me ha timado, pero el cuchillo es bonito.
Pub de Namche Bazar.
Fuimos a llamar por teléfono y conseguimos llamar a casa, la telefonista corta la llamada a los tres minutos, para que toda la gente que espera pueda llamar, después de cenar nos fuimos al pub de Namche, estuvimos de fiesta hasta altas horas de la madrugada, con música de los 70 y un aguardiente de los nativos que nos dejó bastante tocados. Sebas y otros del grupo se quedaron a cerrar el local, el camino de vuelta lo hicieron atravesando un campo de coles en linea recta, desde el bar hasta la tienda, por la mañana habían dejado una senda que parecía que había pasado una manada de elefantes salvajes.


lunes, 7 de noviembre de 2016

DINGBOCHE, DISOLVER NUBES Y FILOSOFAR



Dingboche

19 de octubre.
Anoche Toni estaba preocupado por Joan el mallorquín, pues no quiere beber, nosotros intentamos que beba, pero el dice que el té no le gusta, no es cuestión de gustos, le decimos, es que necesitas liquido, pero el sigue en sus trece, le he dicho a Toni que no le podemos obligar, ya le hemos dicho lo que le puede pasar, si no bebe es cosa suya. A Toni le asusta que se ponga peor o que pueda morir, si eso sucede le cargaremos en un yak y para abajo, le digo.
Es un niño grande, se mete en la tienda a comer galletas y no nos hace caso con lo de beber, bueno pues allá el, no podemos hacer mas.
Como nos levantamos tarde fuimos a desayunar al lodge del chino, unas tortillas que le salen muy buenas. El mallorquín sigue en la tienda.
Al medio día volvemos al río a lavarnos un poco, el agua está helada,casi nos da un síncope, esto de lavarse no es nada bueno.
Al mirar hacia el Imja-Tse vemos la zona cubierta de nubes, eso no es bueno para nuestros compañeros que esperan subir a la cima de la montaña.
Toni, Ignasi y yo estamos muy entretenidos filosofando y contando historias de los años jóvenes en los que los tres en diferentes lugares y en formas distintas estábamos implicados en la lucha contra el sistema franquista, recuerdos y hasta lágrimas salieron en aquellas charlas en el pequeño prado verde pajizo donde nos gustaba ir y retozar.
Al anochecer bajan dos chicos de Zamora, uno es médico y baja acompañando a su amigo tocado de mal de altura, me parecieron buenos montañeros, tíos que se sacrifican por sus compañeros y no les importa echar marcha atrás cuando la situación lo requiere. Comentamos la estrategia de la empresa y estamos de acuerdo que no es la mejor, ademas los grupos están integrados mas por excursionistas que por montañeros preparados para subir un seis mil.
Nos dan noticias de Saoro y de Sebas, nos dicen que están bien, y que mañana quieren tirar para la cumbre, nos vamos juntos a cenar al lodge del chino, allí en un camastro hay un francés que debe tener algún dedo del pie muerto pues mata el olor cuando el cabrón se quita las botas.
Bueno, espero que mañana suban a la cumbre Sebas y Saoro y los que puedan del grupo, aunque el tiempo está dudoso.

20 de octubre.
Hoy de buena mañana nos ponemos a mirar hacia el Imja-Tse, pero las nubes juegan con nosotros y no podemos ver si sube gente. Nosotros aquí seguimos con la misma rutina, nos levantamos, desayunamos, leemos, escribimos, charlamos, filosofamos, comemos, echamos la siesta, leemos, charlamos, paseamos, tomamos té, hacemos fotos, cenamos, tomamos té y a dormir.

21 de octubre.
Seguimos esperando noticias de la cumbre.



martes, 1 de noviembre de 2016

VAMOS HACIA EL IMJA TSE.




Sebas y yo, al fondo el Everest

17 de octubre.
Hoy en el desayuno he probado una especie de gachas de arroz muy dulces, buñuelos fritos, leche, cacao y cereales, tenemos que reponer fuerzas, ayer fue un día muy duro, andamos mas de doce horas entre el hielo del glaciar, hoy la marcha se presenta mas suave. Desde Lobuche descendemos al caserío de Tuglha y en lugar de seguir bajando hacia Periche nos dirigimos a unos contrafuertes de roca caminando horizontal bordeamos el Pokalde de 5806m y por unos prados alpinos llegamos a otro caserío llamado Thosa a 4514m son unas casas tipo refugio de pastores, están en muy mal estado, seguimos en dirección sureste hasta un Chörten desde donde tenemos una panorámica extraordinaria, el estrecho valle que va hacia el este termina en el Imja Tse de 6189m, a la parte izquierda está el Lhotse de 8501m, al sur vemos otra cara del Ama Dablam, estamos rodeados por las montañas mas altas de la tierra.

Dingboche

Descendemos por una empinada ladera y en unos minutos llegamos a un pequeño poblado llamado Dingboche, situado a 4300m, allí tienen preparados unos bancales para poder acampar sobre la hierba un poco pisada pero hierba al fin. Al cabo de media hora de llegar mi dolor de cabeza se esfuma por arte de magia, bueno por arte de altura, en ese momento decido quedarme aquí, Toni también se queda, Ignasi se lo piensa y también decide quedarse, a Joan el mallorquín le dicen que se quede con nosotros, pues en su estado no daría ni diez pasos, lo cierto es que está bastante jodido, no tenía que haber subido al Kala Patar pero….


Imja-Tse o Island Peak

El resto del equipo sube hasta el campo base del Imja-Tse situado un poco mas arriba de del poblado de Chukung, rondando los cinco mil metros.
Esta noche dormiremos bien, pues estamos cansados y sin dolor de cabeza.

18 de octubre.
La madrugada pasada tuvimos un pequeño incidente, a Toni de le cayó la botella de mear y estuvo un rato recogiendo el líquido caído, bueno lo explico, Toni necesitaba orinar por la noche, salir del saco y de la tienda era inhumano, con las temperaturas bajo cero de la noche, así pues le dije a Toni que se preparase una botella de plástico para mear sin salir del todo del saco y dentro de la tienda, y eso hacía, el único inconveniente era que por la noche se congela el contenido, iniciando el ritual matutino diario de Toni, saca la botella, la pone al sol para que se descongele, la vacía y la lava para dejarla preparada para la noche siguiente.

Chukung

Hoy hemos dado un largo paseo hasta una pradera cercana al poblado de Chukung, nos hemos lavado en el río, el agua estaba helada, parecía que te clavaban agujas en la cabeza. Como nos habíamos subido la bota de vino, queso y jamón, hicimos una comida campestre, luego al terminar el vino nos tiramos en la hierba y nos pusimos a disolver nubes, un ejercicio muy agradable a esta altura, luego hicimos una siesta tumbados al sol, ya por la tarde vimos una figura que descendía, era wali, el chico de Castellón, que después de pasar una mala noche había decidido bajar.
Ayer cuando llegó el grupo de José Ramón nos dijo que Mateo se había bajado acompañando a Antonio que había tenido un principio de edema, me tranquiliza que Mateo se baje con Antonio, le veremos en Namche Bazar.
Anoche cenamos en el lodge que esta junto al campamento, y esta noche iremos al que está un poco mas arriba de la fuente, tiene el suelo de losas de cesped y la sopa de verduras “tugpa” está buena.


lunes, 24 de octubre de 2016

KALA PATAR


Tughla

15 de octubre.
Salimos de Periche por un sendero junto al riachuelo por su margen derecho, aunque vamos despacio la respiración se acelera, el pulso se acelera, excepto los pasos todo se acelera, vamos girando a nuestra derecha hasta alcanzar un repecho , la gente forma una fila de hormigas, cada uno intenta mantener su ritmo, bajamos un poco para volver a subir otra vez, cruzamos el riachuelo y llegamos a Tughla, un conjunto de chabolas donde tomamos un té.
Saoro y Sebas llevan aquí un buen rato cuando nosotros llegamos, paramos un  rato, tomamos un té y continuamos, seguimos subiendo por una ladera empinada muy pisada, en el primer repecho hay una fila de monumentos funerarios de porteadores y sherpas de un accidente que hubo hace unos años, la vista de las cumbres es espectacular.

El camino por el que subimos discurre entre dos cadenas montañosas, a nuestra izquierda el Tawoche de 6542m y el Cholatse de 6440m, a nuestra derecha el Pokalde de 5806m, llegamos a una pequeña planicie y paramos a comer, lo cierto es que estamos ya cansados de la ensalada de col, el queso en lonchas y las zanahorias, menos mal que aún tenemos nuestro jamón.
Al superar un pequeño repecho aparece ante nosotros el Pumori de 7145m es la montaña que dibujaría un niño, bonita de verdad.




















Lobuche y el Pumori

Cuando llegamos al final de la cuesta aparece Lobuche, unas cuantas casas al pie de la morrena diseminadas, no parece un pueblo, mas bien es un refugio de pastores para el verano, hace bastante mas frio que en Periche, dejamos las cosas en las tiendas y nos vamos a una especie de refugio-bar-restaurante a confraternizar con los locales. Son sobre las cuatro de la tarde, empieza a anochecer, aquí dentro estamos calentitos, hay bastante humo y no huele a bosque precisamente, nos apretamos y pedimos un té, nos ofrecen algo de comer y nosotros sacamos la bota de vino !confraternizar!!!!
Cuando salimos nos colocamos los frontales y vamos a intentar no meter los pies en lo innumerables charcos que forma el riachuelo del pie del glaciar, nuestras tiendas están al otro lado de la explanada un poco mas altas que las casa de Lobuche en un bancal relativamente plano, después de cenar nos tomamos un té y dos aspirinas y a dormir.

16 de octubre.
Hoy hemos madrugado, a las 4:30 suena mi reloj, hace frio mucho frio, nos vestimos y vamos a la tienda comedor a desayunar, esto nos pone un poco a tono, preparamos las cosas y al poco rato salimos, son casi las seis, comenzamos a caminar con la luz de los frontales, pero al poco tiempo comienza a amanecer. El suelo cruje bajo nuestras botas, todo esta helado, el camino es a cada paso mas incomodo, pues caminamos dentro del glaciar, por entre las piedras, el sendero lo tienen que abrir cada temporada, pues el propio movimiento del glaciar lo destruye.


Gora Shep, Kala Patar y Pumori.

Llegamos a Gora Shep, un pequeño lago seco cuyo fondo es de arena blanca, al este hay una pequeña edificación bastante rudimentaria que se dedica a “Tea Room”, no paramos, bordeando la arena subimos hacia la cumbre del Kala Patar de 5545m, el desnivel es solo de 385m pero a esta altura cuesta dar un paso, subimos, hacemos fotos volvemos a subir y por fin llegamos a la cumbre, un gran cairn marca la cima, una bandera de Taiwan atada a las piedras ondea al viento. Até un pañuelo de cuello, a modo de Kata tibetana, para dar gracias por haber llegado, nos hacemos unas fotos y comenzamos a bajar hacia el lago seco de Gora Shep. Nuestro compañero Juan el mallorquín, está destrozado, subía mal, pero bajar ha sido peor, yo tengo también dolor de cabeza, al bajar de forma rápida me retumbaban las sienes.
Cumbre delKala Patar de 5545m
Juan, Ignasi, Sebas, Juan Antonio y Toni.

Después de varias horas por entre las piedras del glaciar llegamos a Lobuche, casi nadie quiere cenar, yo me tomo dos aspirinas y me acuesto, pues me sigue doliendo la cabeza, a las cuatro de la mañana me tomo un nolotil y al rato ya no tengo dolor de cabeza y vuelvo a dormir, Toni me despierta pasadas las cinco, se levanta a mear en la botella y se toma dos pastillas de paracetamol, la noche ha sido larga.


sábado, 15 de octubre de 2016

PERICHE, MATEO SE QUEDA....




14 de octubre.

Salimos temprano, hace frío...

Volvemos a la rutina del horario, Toni y yo salimos de la tienda y nos vamos a aliviar la vejiga junto a unos árboles, al terminar volvemos hacia las tiendas y vemos a Mateo lavándose desnudo de cintura para arriba echando humo con el agua caliente, estábamos a varios grados bajo cero y el con el torso humeante , ahí se ganó el sobrenombre de "pecholobo". Salimos del entorno del monasterio y nos dirigimos hacia un denso bosque de rododendros, hemos descendido un poco y el camino discurre por una zona con una vegetación exuberante, pasamos junto a pequeños hoteles “lodges” que hacen mas fácil partir las etapas, si te cansas, a quienes caminan por libre.

Puente.
Cruzamos el río Imja-Kola por un estrecho puente colgante, vemos que los yaks lo cruzan a toda prisa, como temiendo que se suelten  los cables y vuelen mas de cien metros hacia el vacío. Después del puente comienza la subida, el sendero discurre por la ladera a la izquierda del río, frente a nosotros se divisa el Ama Dablam, de casi siete mil metros, esta cara de la montaña es preciosa.
Rodeamos los Chörtens siguiendo el sentido de las agujas del reloj, evitamos los yaks que suben o bajan cargados, pues son un peligro, ya que ellos no paran, continuamos subiendo, cuando pasamos Pangboche, el paisaje cambia de forma radical, caminamos por praderas alpinas y la vegetación se reduce a arbustos de enebros.
Pasamos por Orsho unas casas azotadas por el viento, en medio de la pradera parecen como un oasis, sale humo por las chimeneas y las banderas de oración se baten al viento con violencia.

Periche pass.
La cinta de Manolo.

Llegamos al punto mas alto de nuestra etapa, el “Periche Pass” a 4270m, en lo alto del collado, señalando el paso hay un inmenso montículo de piedras que aportan los viajeros que pasan por este lugar, allí colocamos una cinta con el nombre de nuestro amigo Manolo Miró Soler, fallecido hace unos meses, para que su recuerdo ondee al viento del Himalaya, fue un momento muy emotivo, no podemos evitar los recuerdo, los buenos recuerdos de Manolo, y se nos hace un nudo en la garganta, Mateo intenta atar mejor la cinta y como está bastante cansado, se le caen varias piedras del montículo, Toni para suavizar ese momento tenso y agridulce, hace un chiste sobre lo que hubiera dicho el pragmático Manolo y todos reímos.
Llegamos a Periche a las dos de la tarde, Mateo me preocupa, lo veo demasiado cansado, como nos quedamos en la casa de Pemba, nuestro sirdar, le conseguimos una cama para que duerma y descanse mejor, pero me parece que no va a poder seguir. Nosotros plantamos las tiendas en un pequeño prado junto a la casa, protegidos por un muro de piedra.
Me veo en la obligación de decirle a Mateo que se quede y nos espere aquí, el me dice que está bien, pero yo lo veo jodido, como no quiere quedarse le ha preguntado a José Ramón, el jefe de la agencia con la que viajamos, que si podía subir, y ese tío inconsciente le dice que si, !sin problemas!, es un capullo, no me fío de el, no se si su experiencia es la que dice, pero por su decisión yo no me fío.
Al final he tenido que ponerme duro con Mateo, le pregunté ¿como les explicaré a tus hijos que no tomé la decisión adecuada si te pasa algo?, entonces creo que se dio cuenta que era por su bien y aceptó mi consejo, solo son un par de días, luego bajaremos y le vendremos a buscar, parece que su techo está en los 4200m como en el Aconcagua, solo que aquí le veo peor.
He visto un mastín tibetano en la ladera de la montaña, tenía el tamaño de un ternero, con el pelo muy largo, era espectacular y tenia aspecto de fiero.
Por la tarde fuimos a un lodge a tomar un té y coincidimos con el equipo de “Al Filo de lo Imposible”, nos estuvimos saludando y luego compartimos el té, se estaba calentito allí dentro, fuera hacía bastante frío.

La Posta Médica.
Cuando terminemos el viaje le mandaremos nuestro botiquín a la Posta Médica del pueblo por medio de Pemba, aquí los médicos son voluntarios americanos, japoneses y europeos y hacen turnos de tres a seis meses, el equipo es escaso, aunque cuentan con una cámara hiperbárica que parece un saco de dormir con una bomba de bicicleta. Seguro que les vendrá bien nuestro botiquín que esta bastante bien equipado.
El té de la mañana me sabe mejor hoy que otros días, tengo la garganta seca, debe ser de roncar, yo no me oigo, pero Toni parece un león africano, durante la noche la temperatura baja considerablemente, menos mal que Toni tiene la botella para orinar, pues salir del saco y de la tienda debe ser muy duro, yo como no meo por la noche me libro de salir.

Nos despedimos de Mateo, yo me voy jodido por dejarle aquí, el parece haberlo asumido, no se, ayer me asustó, hoy lo veo mejor.

sábado, 1 de octubre de 2016

THYANGBOCHE, DÍAS DE ACLIMATACIÓN.




Los yaks, el medio de transporte.
11 de octubre.
Sobre las ocho salimos de Namche por una cuesta empinada que nos conduce al puesto de control de la policía, allí controlan nuestros permisos de acceso al parque y firmamos en un libro de registro, esta operación dura un rato, pues los guardas del parque son concienzudos en su trabajo.
Continuamos subiendo hasta un mirador sobre el pueblo desde donde se puede ver el monte Everest, Sagarmatha en nepalí, pero las nubes lo tapan.
El sendero sube hasta una pista de aterrizaje que por su aspecto no la deben  utilizar, continuamos andando por una pradera llena de edelweiss. Llegamos al hotel Everest view, un lujo para norte americanos y japoneses, con oxigeno en las habitaciones para poder dormir, mi altímetro marca 3800m, descendemos hacia el poblado de Khumjung en dirección norte, son las once horas, y nuestro campamento ya está montado en un prado cercado con un muro de piedra, un poco separado de las casas, estamos a 3780m.

Khumjung

Nos dicen que hay un teléfono y Toni y yo nos vamos a llamar a casa, pero es sábado y está cerrado. En la entrada del pueblo por Khunde hay un gran muro Mani y un Chörten cerca de la escuela que fundó Edmund Hillary.
12 de octubre.
A las 7:00, como es habitual, salimos hacia el monasterio de Thyangboche, subimos una pequeña cuesta y luego descendemos por una estrecha vaguada con unos grandes escalones de piedra, hasta llegar a un lugar llamado Phunki, situado a 3250m, hemos bajado 530m, que tendremos que volver a subir.
En este lugar un puñado de desarrapados arreglan el camino y nos piden una colaboración al pasar, aunque tiene toda la pinta de que se ponen en el camino cuando pasa alguien, les damos unas monedas.
Son las nueve de la mañana y paramos a tomar un bocado antes de iniciar la subida a Thyangboche, estamos parados casi dos horas, comenzamos a caminar y pasamos junto a un molino de oración que gira movido por las aguas de un pequeño arroyo.
Yo me distancié un poco de mis compañeros y llegué solo arriba, comenzaba a nevar y los pequeños copos lo teñían todo de blanco, las tiendas ya estaban montadas, dejé mis cosas y me fui a esperar a los demás al final de la cuesta.

Thyangboche.

Toni y Mateo subían a buen paso, se habían colocado los chubasqueros y estaban mojados por dentro, Mateo estaba pletórico, tenia una sonrisa de oreja a oreja y aparentemente no estaba demasiado cansado, al rato paró de nevar y bajó mucho la temperatura, tuvimos una buena cena y luego a dormir, mañana no tenemos que madrugar, dedicaremos el día a aclimatarnos y volveremos a dormir aquí.
El monasterio de Thyangboche esta situado en una plataforma situada a la izquierda del camino según subimos, en esta zona se concentran los últimos grandes árboles alrededor de unos prados donde acamparon los integrantes de la expedición que hizo cumbre por primera vez al Everest en 1953, según vayamos subiendo los árboles cada vez serán mas escasos. La vista del entorno es aquí impresionante, rodeados de grandes montañas y picos escarpados, destaca entre ellos el Ama Dablam de 6856m.


El Ama Dablam.

Fuimos hacia el monasterio para hacer una visita, pero hubo un contratiempo con un alemán y se suspendió la visita, paseamos por aquel entorno majestuoso, hicimos fotos y fuimos a hacer nuestras necesidades al borde del precipicio con unas vistas preciosas del valle.
Para aclimatarnos subimos a un pico junto al monasterio de 4550m, donde disfrutamos de las vistas y pudimos retozar por la hierba de la cumbre.
De vuelta al entorno del monasterio, escuchamos los sonidos de las trombas tibetanas y las caracolas que los monjes hacían sonar y retumbaban por el valle, dándole un aire místico y misterioso. Con la caída del sol la temperatura también se fue desplomando, hacía frío, después de cenar  fuimos a una caseta que hacia las veces de bar y se estaba calentito.


Los muros Mani son agrupamientos de piedras mani, piedras o guijarros con una cara relativamente plana, donde se tallan las seis sílabas del mantra OM MANI PADME HUM, u otro tipo de oraciones. Los Chörten son monumentos funerarios que siempre debes dejar a tu derecha

domingo, 25 de septiembre de 2016

COMENZAMOS A CAMINAR...


Nuestro transporte.

9 de octubre
Después de una larga espera en el aeropuerto, en la zona de vuelos nacionales, cruzamos un espacio herboso para llegar al helicóptero de Gorka Airlines, un viejo aparato ruso para el transporte de tropas, licenciado de Afganistán.
Tras cuarenta minutos de vuelo y un ruido insoportable, aparece ante nosotros la pista de aterrizaje de Lukla, aparentemente muy corta, pero inclinada cuesta arriba hacia la montaña para compensar su longitud, para nuestro aparato esto no tiene importancia, pues no la utiliza, y se posa junto a unos barracones que hacen las veces de terminal, tiene también una pequeña torre de control, pero carece de radio, cuando se acerca algún aparato a la pista de aterrizaje, que es de tierra y gravilla, un operario con un silbato aparta a la gente que anda por las inmediaciones, y si alguno se hace el remolón le propina una pedrada.

Aeropuerto de Lukla

Descargamos nuestras cosas y nos dirigimos a un lodge, donde nos preparan un té y luego una comida ligera para salir hacia nuestro destino siguiente.
Comenzamos a caminar sobre las 13:15h, el camino es un continuo tobogán, en una hora de marcha llegamos a Phakding, a 2610m, hemos descendido 230m, pues Lukla está a 2840m.
Cuando llegamos el campamento estaba montado, empezaba a llover, cruzamos un pequeño puente bastante precario y dejamos las mochilas en las tiendas, como no habían podido montar la tienda comedor, fuimos a un lodge que había junto al campamento a cenar sobre las 18:00h.
Lo que relato a continuación se repetirá todos los días del viaje:
5:45, se abre la entrada de la tienda y dos chicos jóvenes sherpas nos despiertan con un good morning sir, thé?, y diez minutos mas tarde de dejarnos dos humeantes tazas de té, regresan con dos palanganas de aluminio con agua caliente y un washing water, sir!, a las 6:30h nuestro petate debe estar cerrado a la puerta de la tienda, nosotros nos vamos a desayunar y sobre las 7:00h comenzamos a caminar.
Estamos inmersos en un paisaje espectacular, grandes abetos, magnolios y rododendros, son nuestros compañeros de viaje mientras vamos remontando el rio Dudh Koshi, cruzando algunos puentes colgantes que asustan.

Puente colgante.

Sobre el medio día llegamos a las puertas del Parque Nacional Sagarmatha, allí controlan nuestros permisos de acceso al lugar mas espectacular del mundo. Cerca de Jorsale paramos a comer lo que se convirtió en la repetición de comida del resto del viaje. Más tarde cruzamos el puente de Larja, situado al sur de Namche Bazar, que cruza el rio en un entorno excepcional, y a una altura de vértigo. Las tablas de madera del suelo crujen al cruzarlo, y los sherpas colocan piedras para tapar los agujeros en los que los yacs pueden meter sus patas y lastimarse.
Desde el Larja bridge hasta Namche Bazar, deben haber unos tres kilómetros, pero la fuerte pendiente y la altura, ya superamos los tres mil metros, se alían en nuestra contra y la subida se hace bastante dura.
Llegamos a Namche sobre las 13:30h, antes paramos a tomar un té en un pequeño local en las afueras del pueblo, allí vi por primera vez a dos tibetanos vestidos con su tradicional chuba, su pelo alrededor de la cabeza trenzado con lana roja, tenían un aspecto feroz, me vino a la memoria los relatos sobre los guerreros Kampas de Michel Peissel. Continuamos andando hasta la zona donde estaban nuestras tiendas, a la calle principal de Namche Bazar le viene al pelo su nombre, toda está llena de tiendas y pequeños locales de comidas que regentan los tibetanos. En el centro de la vaguada donde se emplaza el pueblo hay varios bancales donde acampan diferentes grupos de senderistas, y como equipamiento solo cuenta con una letrina en un lateral para el alivio de los caminantes occidentales. Dejamos las cosas en la tienda y nos fuimos a dar una vuelta por las callejuelas del pueblo, entramos en un pequeño local que hacia las veces de bar, restaurante, cocina y dormitorio de la familia que lo regenta, allí comimos unos trozos de carne de búfalo seca y frita con jengibre con una especie de churro a modo de pan que estaba muy bueno.

Namche Bazar.

En el campamento la cena se servia a las seis de la tarde, cuando comienza a oscurecer, después de cenar, Santi, Toni y yo nos vamos al pub de Namche, nos tomamos unos orujos típicos de allí al son de la música de the Doors y al rato nos fuimos a dormir, pues al día siguiente la marcha era corta pero de fuerte pendiente, nuestro destino: Khumjung.