viernes, 20 de enero de 2017

EN RUTA HACIA LHASA




Emprendemos el viaje hacia Shigatsé, el sol ya calienta las colinas, aunque el fondo del valle aún esta en sombra, dejamos Nyalam y continuamos subiendo, al cabo de unos kilómetros paramos junto a una pequeña aldea para ver la cueva de Milarepa, un santo tibetano que vivió en el siglo X, una pequeña gompa guardada por un lama que pese al intenso frío lleva un brazo al descubierto, nosotros teníamos mas frío solo de verlo.
Haciendo el mínimo esfuerzo para volver al coche, subimos la cuesta con lentitud, pues nos falta el aire en cada paso que damos, el sol ya nos daba, pero no sentimos su calor, no calentaba aquel duro paisaje de montañas peladas con unas cuantas casas con sus terrazas repletas de combustible para poder pasar el duro invierno que cada vez está mas cerca.
Seguíamos ascendiendo, el paisaje desértico nos acompañaba, pero la gama de colores ocres y marrones era desconocida para nosotros.


Cueva de Milarepa.

Como el firme de la pista es bueno, Tsonam pisa el acelerador y llegamos a los 60km/h, nos dirigimos al paso de Lalung-la, un puerto de montaña a 5050m, cuando llegamos allí arriba el sol luce con tanta fuerza que casi hace daño, el día es esplendido, hace un poco de viento y bastante frío, pero esto no nos impide disfrutar de unas vistas maravillosas de la cordillera del Himalaya.
Hacia el sudeste, vemos el Shishapagma, el mas pequeño de los ochomiles, pues solo los supera en doce metros.


Shishapagma

El Everest no podemos verlo desde aquí, pues a nuestra izquierda tenemos muy cerca el Labuji-Kang de 7367m que tapa la vista por ese lado. La cima del Lalung-la está coronada por varios mástiles muy altos desde donde cuelgan cientos de banderas de oración que reparten al viento las plegarias para que lleguen a todos los seres vivientes.
Después de hacer unas fotos continuamos el viaje hacia Gutsuo, en chino (Kutso), una pequeña aldea a 4400m, allí paramos a comer en un refugio de viajeros. Tiene un patio en la entrada donde dejamos el coche, el interior es una sala cuadrada con bancos forrados de tela en todo el perímetro, varias mesas bajas y una estufa, a la izquierda está la cocina, desde donde nos acercan dos termos de té tibetano, al fondo unos pequeños ventanucos nos ofrecen una vista del río Phung- chu, que discurre mansamente entre gravas, la anchura de la rambla es de más de cien metros.
El conductor, Tsonam, se junta con otros conductores y les sirven una fuente con carne hervida sin caldo que ellos comparten con una conversación distendida, nosotros comemos Tugpa, la sopa de verduras con algo de pasta que nos sabe tan buena. Toni y yo tomamos té tibetano, tcha-sumá, Alicia también lo prueba, pero Mari se niega, le dan arcadas solo con el olor.

martes, 10 de enero de 2017

LA LARGA NOCHE


El viaje se alarga pues el Toyota es un viejo trasto que de vez en cuando se para, y cuando no se para él, los camiones que cargan leña nos retienen sin compasión, pero no hay mal que por bien no venga, bajamos y estiramos las piernas que siempre nos viene bien, de todos modos aquí el tiempo no significa nada, y para colmo tienen el mismo horario que en Beigin que está a unos cinco mil kilómetros.
Con mucho frio llegamos a Nyalam (Cordu), fuimos al albergue y dejamos todas nuestras cosas en la habitación, y con los plumas puestos nos fuimos a un pequeño restaurante a tomar algo caliente, se llamaba AMDO-TASHI, y su dueño, un simpático tibetano, Tsering. Nos contó que había trabajado en una expedición al Everest, no pudimos aclarar si en la expedición había un español o la expedición era española. Tsering nos preparó unos panes para la cena que estaban muy buenos, también me enseñó algunas palabras en tibetano que yo anoté de forma fonética para poder utilizarlas durante el viaje, ya que nuestro conductor Tsonam no parecía hablar otra cosa que tibetano. A la salida del  restaurante de Tsering, unos niños se prestaron a hacernos una foto a los cuatro juntos, uno de ellos tan solo se vestía con un chándal de algodón, nosotros con el anorak de plumas teníamos cierta sensación de frio, pero ellos no parecían afectados. Dejamos encargado el desayuno para la mañana siguiente y con el pan calentito nos fuimos a cenar a la habitación.




La noche fue muy larga, Mari tenía palpitaciones, dolor de cabeza y mareos, no dejaba de llorar, estaba sufriendo el mal de altura, un gran malestar que hasta que no lo sufres, no te puedes imaginar lo duro que es. No dormimos casi nada, yo me planteaba volver al día siguiente hacia Kathmandú, pues había un minibús que viajaban en sentido contrario cuyos ocupantes también dormían junto a nosotros, pues cuanto mas nos adentrásemos en la meseta tibetana, mas difícil sería volver.

El mal de altura se produce por subir a cotas elevadas sin que tu cuerpo tenga tiempo de aclimatarse a esa altitud, al viajar nosotros en coche era más fácil que se produjese este contratiempo, que solo se evita subiendo más lento o bajando de  altitud.

Durante la noche, Mari sufrió los dolores de cabeza, bebió líquido, tomó aspirinas y su cuerpo se fue adaptando a esa altura, si no hubiese mejorado tendríamos que haber dado la vuelta. Al día siguiente Mari se encontraba bastante mejor, y tiene ánimo para seguir,
 esperamos un buen rato a que abriesen la puerta de entrada para poder ir a desayunar al restaurante de Tsering, son las ocho de la mañana y está empezando a clarear, hace un frío tremendo, dentro del restaurante se está bien calentitos, y mientras desayunamos intentamos entendernos con la gente y con un poco de voluntad, gestos y dibujos lo vamos logrando.


Tsonam no aparece, son casi las diez, nos hemos comido todas las tortitas y hemos bebido varios tes tibetanos y nada no aparece, el otro conductor estaba allí antes de llegar nosotros, al parecer él también espera a Tsonam.

El té tibetano se prepara con té, sal mantequilla de yac y agua, se bate bien y se sirve muy caliente. Esta bebida es ideal para el entorno donde nos encontramos, pues aquí necesitas liquido, calorías y sales, pues te deshidratas con mucha facilidad.

Tsonam aparece y sin pestañear se toma su desayuno como si nada, aquí el tiempo tiene otra dimensión, luego se pelea un rato con el Toyota para que arranque, nosotros dentro pelados de frío, por fin arranca, pero…..tenemos que poner combustible.
Hace tanto frio en este lugar que los depósitos de combustible están en el interior de una casa, desde donde sacan una manguera para llenar el depósito y que no se congele.

viernes, 6 de enero de 2017

ENTRAMOS EN TIBET

Kodari


El valle de Kathmandú, cada vez es más pequeño y lejano, a las ocho de la mañana paramos a desayunar en un bar junto a la carretera con unas vistas sobre el valle increíbles, allí entablamos conversación con Claudio, está enfermo, nos cuenta que ha estado vomitando toda la noche, le doy una pastilla de almax y al rato parece que está mejor. Continuamos el viaje, la carretera asfaltada da paso a una pista de tierra cada vez más deteriorada, en algunos puntos, una máquina de cadenas se esfuerza en reparar los desprendimientos para que los vehículos puedan pasar.


Al cabo de seis horas llegamos a Kodari, una pequeña aldea donde nos deja el minibús, cargando todo nuestro equipo debemos andar unos cientos de metros y cruzar el puente de la Amistad sobre el río Kosi Kola, los vehículos no pueden cruzar, pasamos por delante de un centinela chino que nos saluda militarmente, nos llama la atención su uniforme perfecto, pero esta con zapatillas de deporte.



El puente de la amistad sobre el río Kosi Kola.

Bueno ya hemos cruzado, ha sido fácil, las guías hablaban de varias horas en la frontera, y nosotros hemos pasado, subido a los coches y salido hacia la aldea de la parte china, Zagmu (Kaasa), en coche se tardan unos quince minutos, allí volvemos a parar, ¿que pasa?, ¡que la frontera está aquí!!!! .
Los soldados del paso fronterizo son muy jóvenes, parecen niños, pero con muy mala leche, tratan muy mal a los tibetanos que intentan cruzar a pié cargados con grandes saco de grano, nosotros tardamos quince o veinte minutos, comprueban el visado y pasamos sin problemas.
Aquí en la frontera, un chino quiere subir a nuestro coche, yo le digo que allí no sube, pues ya vamos cinco y el conductor, le echo de allí y se va para el otro coche, con los jóvenes de Israel, luego me enteré que era nuestro guía. Paramos a comer en un sitio que estaba razonablemente sucio, pero la comida estaba buena, Tugkpa, sopa de verduras con fideos, que se convertiría en nuestro plato favorito durante el viaje.
Después de comer subimos al coche con nuestro conductor, Tsonam, que solo hablaba tibetano, bueno lo cierto es que no sabemos lo que habla, Toni y yo le hablamos en valenciano, total no nos entiende, y para nosotros es más fácil, Mari y Alicia nos lo recriminan pero ¿qué podemos hacer?.



El camino cada vez es más difícil, pero el paisaje es maravilloso, la carretera es de tierra, bastante ancha, en las inmediaciones de los torrentes se estrecha bruscamente por los desprendimientos, los abismos son impresionantes, los tenemos a nuestra izquierda en el sentido de la marcha, así entre tumbo y tumbo vamos ganando altura, Zagmu está a 2300m y debemos llegar a Nyalam (Condu) a 3850m.




jueves, 29 de diciembre de 2016

VIAJE AL TIBET


VIAJE AL TÍBET
EL PAÍS PROHIBIDO                                                                        1999.

El domingo 14 de noviembre, salimos de Alicante a las 8:30 de la mañana con destino a Madrid, luego a Frankfurt, Karachi y Kathmandú.
Bueno eso pensábamos, pero en realidad fue algo diferente, de Frankfurt hicimos marcha atrás y aterrizamos en Amsterdam, luego muchas horas después aterrizamos en Lahore, mas tare en Karachi y por fin en Kathmandú.
Hicimos cola en el visado y luego en el equipaje, llegó todo, y por fin pudimos salir del aeropuerto, cargamos todos los bártulos en una furgoneta que alquilamos y nos fuimos a lo que de alguna forma sería nuestro campamento base en la ciudad, el lujoso hotel Vaishali , bueno dentro de un orden.
Cuando llegas a Kathmandú, te reciben con grandes muestras de simpatía, y te llenan el cuello de guirnaldas de flores, en nuestro caso amarillas y naranja, que cuando las tocas te las dejas en los dedos durante unos días por mucho que te laves las manos.
La primera noche solo dimos una vuelta por Tamel, el barrio donde se concentra el turismo en la ciudad, y luego a disfrutar de una buena cama que después de tantas horas de vuelo se agradece mucho.
Nuestro objetivo era ir al Tíbet, para lo cual habíamos comprado un billete de avión de España a Nepal un poco especial, teníamos dos noches de hotel a la llegada, y cinco a la salida, y un espacio en medio de diez días que los dedicaríamos a viajar a Tíbet, pero no contábamos con que el día 16 había huelga general, con lo que no pudimos realizar ninguna gestión de los visados a Tíbet, por lo que tendríamos que quedarnos un día mas en Kathmandú, fuimos a recepción para estar una noche mas, pero nos dijeron que estaba ocupado, así pues tuvimos que ponernos a buscar otro hotel, cosa nada fácil, pues los buenos hoteles estaban ocupados por gente que como nosotros lo traían cerrado desde origen, el día 17 por la mañana trasladamos nuestros bultos a un guest haus, con una habitación con cuatro camas y una suciedad aceptable, pasamos del lujo mas criticable a la mas cruda realidad, no había otra opción.
Nos pusimos en contacto con la agencia Tamserku, recomendada por la agencia española donde compramos los pasajes para el viaje, primero nos pedían 2000$ por persona, como empezamos a regatear al final nos dijeron que no se podía ir y nos dejaron tirados.
Pero nosotros no pensábamos rendirnos, habíamos hecho un viaje demasiado largo para conformarnos con excusas, volvimos a la calle a buscar una agencia que nos tramitase los visados y la encontramos se llamaba Plan Holidays y no solo se podía ir, sino que fuimos por 200$ los cuatro-
Les dejamos los pasaportes para que nos gestionasen los visados y un anticipo para gastos, se portaron muy bien con nosotros y nos consiguieron muy buenos precios, quedamos para el día siguiente que nos recogerían  en el hotel a las cinco de la mañana.
18 de noviembre de 1999.
Nos levantamos a las cinco  de la mañana y fuimos a reunirnos con el resto de los viajeros. La embajada de China no concedía visados a grupos menores de cinco personas, pero si son solo cuatro, como era nuestro caso, se paga un visado más a nombre del de la agencia, por ejemplo, aunque no venga y ya tenemos un grupo de cinco, pero no hizo falta pagar un visado de más, pues a nuestro grupo se unió un personaje curioso, se llamaba Claudio, era argentino y residía en los EE.UU.
El resto del grupo eran cinco jóvenes nacidos en Holanda y emigrados a Israel, dos chicos y  tres chicas, una de ellas, la voz cantante la bautizamos Alexandra, en honor a la gran viajera por el Tíbet Alexandra David Neel.
El minibús arrancó a las 6:00 en punto y salimos en medio de un caos de motos, coches, moto carros y ricksaus, hacia la ciudad de Bhaktapur, y comenzamos a subir hacia el himalaya, en dirección al paso de Kodari.

martes, 22 de noviembre de 2016

HACIA LUKLA




Descansando en Phakding.

Salimos hacia Lukla sin noticias de Mateo, supongo que no habrá volado a Kathmandú, espero verlo alli en Lukla. El camino se no antoja monótono a la vuelta, y el tiempo empieza a cambiar. Cuando pasamos Phakding, comienza a llover, en este tramo la lluvia puede ser peligrosa, pues aquí los desprendimientos son frecuentes en estas laderas de tierra.
Cuando llegamos a Lukla, Mateo está esperándonos en un chörten que hay a la entrada del pueblo, nos hace fotos según vamos llegando a nuestra meta particular, nos damos un fuerte abrazo, estoy contento de verlo bien.

Esta noche no montamos las tiendas pues comienza a nevar, vamos a un lodge a cenar y a dormir, las calles están llenas de barro y excrementos de yak, pero dentro estamos calentitos y contentos.

Llegamos a Lukla.
25 de octubre
Como ayer hizo mal tiempo los vuelos se cancelaron y hoy la cola es tremenda, primero salen los que ayer no pudieron y luego iremos nosotros. Pasamos el día en el chiringuito del pequeño aeropuerto, bebemos té, comemos, y matamos el tiempo leyendo o escribiendo.

Embarcamos en el helicóptero.
Al fin nos toca salir, Pemba nuestro sherpa, nos trae unas katas y se despide de nosotros, él que se había aficionado a las redondeces de la bota de vino, nos abraza con sinceridad y emoción. Subimos al helicóptero e iniciamos el viaje de regreso a la capital esperando llegar sanos y salvos. Al despegar salimos por encima de la pista de aterrizaje, al final de la misma hay un gran precipicio, en cuyo fondo hay varios aviones que no pudieron despegar en su día y quedaron allí en el fondo, eso te pone mal cuerpo. El viaje se desarrolla sin incidencias, pronto estaremos en el hotel y podremos darnos una ducha.

Cena en el Cinderella.
Después del aseo necesario nos fuimos a cenar al barrio de Tamel, a una terraza en la tercera planta llamada “Cinderella” donde celebramos la vuelta.
Estuvimos aún dos días mas en la ciudad, aprovechamos para visitar algunos mercados alejados del centro y también monumentos que al principio del viaje no pudimos ver, andamos mucho por las calles y plazas, y fuimos a comprar los regalos para los nuestros, aunque no sabíamos lo que nos pesarían los petates y seguro que nos pedirían mas dinero por exceso de equipaje.
Así pues el día 28 de octubre, salimos del hotel al amanecer, después del pesaje y el pago de las tasas de salida, y una propina que pagamos entre todos por el exceso de equipaje, nos montamos en un avión de PIA, Paquistán Air Lines, con destino a Karachi.
Aeropuerto de Karachi.
 Al medio día, aterrizamos en Karachi, nos llevaron a un hotel donde pasaríamos unas diez horas hasta que saliésemos hacia casa. Nos quedamos sin pasaporte y teóricamente no podíamos salir del hotel, pero en el mismo hotel organizaron una visita a la ciudad pagando diez dólares por persona, Mateo y otros se apuntaron, otro grupo decidimos ir a la ciudad por nuestra cuenta, tomamos un taxi para todos por un dólar y nos llevó al centro de la ciudad, allí fuimos vagabundeando por las calles disfrutando de la vida cotidiana de aquellas gentes, yo me afeité en una barbería tradicional, tomamos té en un puesto callejero que se suministraba el agua de un bidón que tenía junto al puesto, paseamos por una zona de talleres de ebanistería que tenían unos muebles espectaculares, fuimos buscando una parada de autobús para volver al aeropuerto, las calles estaban atestadas de gente, y cruzar por un paso de peatones significaba jugarte la vida, teníamos que cruzar cuando lo hacían los

 Karachi, el otro lado.
habitantes de la ciudad para evitar los coches, Toni tenía sed, pero no teníamos dinero local para comprar nada, había un puesto de zumo de naranja que el dueño le ofreció por signos la bebida, Toni le respondió también por signos que no teníamos dinero, y entonces el vendedor le dio un par de naranjas regaladas, subimos al autobús, estaban separados los hombres y las mujeres, unos delante y otros detrás, también había una persona que le daba indicaciones al conductor agarrado a la puerta delantera.
Esperando el vuelo.
Llegamos sanos y salvos al hotel, Toni y yo fuimos a darnos una ducha y sobre las diez de la noche nos llevaron al aeropuerto y muchas horas después llegamos a casa.
 Llegamos después de 30 horas.

Fin del viaje a Nepal de 1997.

sábado, 12 de noviembre de 2016

SEBAS, EL ÚNICO EN HACER CUMBRE


Cerca de la cumbre del Imja-Tse


22 de octubre.
A media mañana llegan los dos grupos, Sebas ha sido el único que ha subido a la cumbre. Saoro tuvo problemas de frio en los pies y se bajó, Sebas con un solo sherpa hizo cumbre, nos damos un fuerte abrazo, estamos todos muy contentos de que Sebas haya subido a la cima del Imja-Tse de 6189m.
Al rato nos cuenta como fue la aventura, llegó al último escalón, después del campo uno, allí estaban todos dispuestos a volver, pues amenazaban las nubes y estaban muy cansados, pero Sebas llegó y dijo que él quería subir, pues estaba bien, así pues junto con Pemba siguieron, después de superar una ladera de 45 o 50º, subieron a la arista y de allí a la cumbre después de un pequeño refrigerio iniciamos la marcha hacia Thyangboche.

Thyangboche
23 de octubre.
Hoy hace bastante frio aquí en Thyangboche, la hierba está helada y cruje al andar. Después de la rutina diaria del desayuno nos disponemos a salir hacia Namche Bazar.
El camino de descenso es agradable, he podido hacer muchas fotos de árboles y plantas con flores, pero el ojo siempre se volvía hacia el Ama Dablam, es una montaña preciosa.
Al llegar a Namche estuve preguntando por Mateo y Antonio, pero nadie sabe nada, este cabrón nos podía haber dejado un mensaje, el va feliz y no piensa que los demás nos preocupamos.
Estamos en un lodge en la parte alta del pueblo, para llegar al bar, tienes que bajar un poco por la calle-camino, aquí vamos a cenar, luego para dormir utilizaremos las tiendas que están montadas en un bancal por debajo del lodge.
He comprado un cuchillo tibetano, le he pagado al cambio 1500 pesetas mas mi jersey del Aconcagua, seguro que me ha timado, pero el cuchillo es bonito.
Pub de Namche Bazar.
Fuimos a llamar por teléfono y conseguimos llamar a casa, la telefonista corta la llamada a los tres minutos, para que toda la gente que espera pueda llamar, después de cenar nos fuimos al pub de Namche, estuvimos de fiesta hasta altas horas de la madrugada, con música de los 70 y un aguardiente de los nativos que nos dejó bastante tocados. Sebas y otros del grupo se quedaron a cerrar el local, el camino de vuelta lo hicieron atravesando un campo de coles en linea recta, desde el bar hasta la tienda, por la mañana habían dejado una senda que parecía que había pasado una manada de elefantes salvajes.


lunes, 7 de noviembre de 2016

DINGBOCHE, DISOLVER NUBES Y FILOSOFAR



Dingboche

19 de octubre.
Anoche Toni estaba preocupado por Joan el mallorquín, pues no quiere beber, nosotros intentamos que beba, pero el dice que el té no le gusta, no es cuestión de gustos, le decimos, es que necesitas liquido, pero el sigue en sus trece, le he dicho a Toni que no le podemos obligar, ya le hemos dicho lo que le puede pasar, si no bebe es cosa suya. A Toni le asusta que se ponga peor o que pueda morir, si eso sucede le cargaremos en un yak y para abajo, le digo.
Es un niño grande, se mete en la tienda a comer galletas y no nos hace caso con lo de beber, bueno pues allá el, no podemos hacer mas.
Como nos levantamos tarde fuimos a desayunar al lodge del chino, unas tortillas que le salen muy buenas. El mallorquín sigue en la tienda.
Al medio día volvemos al río a lavarnos un poco, el agua está helada,casi nos da un síncope, esto de lavarse no es nada bueno.
Al mirar hacia el Imja-Tse vemos la zona cubierta de nubes, eso no es bueno para nuestros compañeros que esperan subir a la cima de la montaña.
Toni, Ignasi y yo estamos muy entretenidos filosofando y contando historias de los años jóvenes en los que los tres en diferentes lugares y en formas distintas estábamos implicados en la lucha contra el sistema franquista, recuerdos y hasta lágrimas salieron en aquellas charlas en el pequeño prado verde pajizo donde nos gustaba ir y retozar.
Al anochecer bajan dos chicos de Zamora, uno es médico y baja acompañando a su amigo tocado de mal de altura, me parecieron buenos montañeros, tíos que se sacrifican por sus compañeros y no les importa echar marcha atrás cuando la situación lo requiere. Comentamos la estrategia de la empresa y estamos de acuerdo que no es la mejor, ademas los grupos están integrados mas por excursionistas que por montañeros preparados para subir un seis mil.
Nos dan noticias de Saoro y de Sebas, nos dicen que están bien, y que mañana quieren tirar para la cumbre, nos vamos juntos a cenar al lodge del chino, allí en un camastro hay un francés que debe tener algún dedo del pie muerto pues mata el olor cuando el cabrón se quita las botas.
Bueno, espero que mañana suban a la cumbre Sebas y Saoro y los que puedan del grupo, aunque el tiempo está dudoso.

20 de octubre.
Hoy de buena mañana nos ponemos a mirar hacia el Imja-Tse, pero las nubes juegan con nosotros y no podemos ver si sube gente. Nosotros aquí seguimos con la misma rutina, nos levantamos, desayunamos, leemos, escribimos, charlamos, filosofamos, comemos, echamos la siesta, leemos, charlamos, paseamos, tomamos té, hacemos fotos, cenamos, tomamos té y a dormir.

21 de octubre.
Seguimos esperando noticias de la cumbre.



martes, 1 de noviembre de 2016

VAMOS HACIA EL IMJA TSE.




Sebas y yo, al fondo el Everest

17 de octubre.
Hoy en el desayuno he probado una especie de gachas de arroz muy dulces, buñuelos fritos, leche, cacao y cereales, tenemos que reponer fuerzas, ayer fue un día muy duro, andamos mas de doce horas entre el hielo del glaciar, hoy la marcha se presenta mas suave. Desde Lobuche descendemos al caserío de Tuglha y en lugar de seguir bajando hacia Periche nos dirigimos a unos contrafuertes de roca caminando horizontal bordeamos el Pokalde de 5806m y por unos prados alpinos llegamos a otro caserío llamado Thosa a 4514m son unas casas tipo refugio de pastores, están en muy mal estado, seguimos en dirección sureste hasta un Chörten desde donde tenemos una panorámica extraordinaria, el estrecho valle que va hacia el este termina en el Imja Tse de 6189m, a la parte izquierda está el Lhotse de 8501m, al sur vemos otra cara del Ama Dablam, estamos rodeados por las montañas mas altas de la tierra.

Dingboche

Descendemos por una empinada ladera y en unos minutos llegamos a un pequeño poblado llamado Dingboche, situado a 4300m, allí tienen preparados unos bancales para poder acampar sobre la hierba un poco pisada pero hierba al fin. Al cabo de media hora de llegar mi dolor de cabeza se esfuma por arte de magia, bueno por arte de altura, en ese momento decido quedarme aquí, Toni también se queda, Ignasi se lo piensa y también decide quedarse, a Joan el mallorquín le dicen que se quede con nosotros, pues en su estado no daría ni diez pasos, lo cierto es que está bastante jodido, no tenía que haber subido al Kala Patar pero….


Imja-Tse o Island Peak

El resto del equipo sube hasta el campo base del Imja-Tse situado un poco mas arriba de del poblado de Chukung, rondando los cinco mil metros.
Esta noche dormiremos bien, pues estamos cansados y sin dolor de cabeza.

18 de octubre.
La madrugada pasada tuvimos un pequeño incidente, a Toni de le cayó la botella de mear y estuvo un rato recogiendo el líquido caído, bueno lo explico, Toni necesitaba orinar por la noche, salir del saco y de la tienda era inhumano, con las temperaturas bajo cero de la noche, así pues le dije a Toni que se preparase una botella de plástico para mear sin salir del todo del saco y dentro de la tienda, y eso hacía, el único inconveniente era que por la noche se congela el contenido, iniciando el ritual matutino diario de Toni, saca la botella, la pone al sol para que se descongele, la vacía y la lava para dejarla preparada para la noche siguiente.

Chukung

Hoy hemos dado un largo paseo hasta una pradera cercana al poblado de Chukung, nos hemos lavado en el río, el agua estaba helada, parecía que te clavaban agujas en la cabeza. Como nos habíamos subido la bota de vino, queso y jamón, hicimos una comida campestre, luego al terminar el vino nos tiramos en la hierba y nos pusimos a disolver nubes, un ejercicio muy agradable a esta altura, luego hicimos una siesta tumbados al sol, ya por la tarde vimos una figura que descendía, era wali, el chico de Castellón, que después de pasar una mala noche había decidido bajar.
Ayer cuando llegó el grupo de José Ramón nos dijo que Mateo se había bajado acompañando a Antonio que había tenido un principio de edema, me tranquiliza que Mateo se baje con Antonio, le veremos en Namche Bazar.
Anoche cenamos en el lodge que esta junto al campamento, y esta noche iremos al que está un poco mas arriba de la fuente, tiene el suelo de losas de cesped y la sopa de verduras “tugpa” está buena.


lunes, 24 de octubre de 2016

KALA PATAR


Tughla

15 de octubre.
Salimos de Periche por un sendero junto al riachuelo por su margen derecho, aunque vamos despacio la respiración se acelera, el pulso se acelera, excepto los pasos todo se acelera, vamos girando a nuestra derecha hasta alcanzar un repecho , la gente forma una fila de hormigas, cada uno intenta mantener su ritmo, bajamos un poco para volver a subir otra vez, cruzamos el riachuelo y llegamos a Tughla, un conjunto de chabolas donde tomamos un té.
Saoro y Sebas llevan aquí un buen rato cuando nosotros llegamos, paramos un  rato, tomamos un té y continuamos, seguimos subiendo por una ladera empinada muy pisada, en el primer repecho hay una fila de monumentos funerarios de porteadores y sherpas de un accidente que hubo hace unos años, la vista de las cumbres es espectacular.

El camino por el que subimos discurre entre dos cadenas montañosas, a nuestra izquierda el Tawoche de 6542m y el Cholatse de 6440m, a nuestra derecha el Pokalde de 5806m, llegamos a una pequeña planicie y paramos a comer, lo cierto es que estamos ya cansados de la ensalada de col, el queso en lonchas y las zanahorias, menos mal que aún tenemos nuestro jamón.
Al superar un pequeño repecho aparece ante nosotros el Pumori de 7145m es la montaña que dibujaría un niño, bonita de verdad.




















Lobuche y el Pumori

Cuando llegamos al final de la cuesta aparece Lobuche, unas cuantas casas al pie de la morrena diseminadas, no parece un pueblo, mas bien es un refugio de pastores para el verano, hace bastante mas frio que en Periche, dejamos las cosas en las tiendas y nos vamos a una especie de refugio-bar-restaurante a confraternizar con los locales. Son sobre las cuatro de la tarde, empieza a anochecer, aquí dentro estamos calentitos, hay bastante humo y no huele a bosque precisamente, nos apretamos y pedimos un té, nos ofrecen algo de comer y nosotros sacamos la bota de vino !confraternizar!!!!
Cuando salimos nos colocamos los frontales y vamos a intentar no meter los pies en lo innumerables charcos que forma el riachuelo del pie del glaciar, nuestras tiendas están al otro lado de la explanada un poco mas altas que las casa de Lobuche en un bancal relativamente plano, después de cenar nos tomamos un té y dos aspirinas y a dormir.

16 de octubre.
Hoy hemos madrugado, a las 4:30 suena mi reloj, hace frio mucho frio, nos vestimos y vamos a la tienda comedor a desayunar, esto nos pone un poco a tono, preparamos las cosas y al poco rato salimos, son casi las seis, comenzamos a caminar con la luz de los frontales, pero al poco tiempo comienza a amanecer. El suelo cruje bajo nuestras botas, todo esta helado, el camino es a cada paso mas incomodo, pues caminamos dentro del glaciar, por entre las piedras, el sendero lo tienen que abrir cada temporada, pues el propio movimiento del glaciar lo destruye.


Gora Shep, Kala Patar y Pumori.

Llegamos a Gora Shep, un pequeño lago seco cuyo fondo es de arena blanca, al este hay una pequeña edificación bastante rudimentaria que se dedica a “Tea Room”, no paramos, bordeando la arena subimos hacia la cumbre del Kala Patar de 5545m, el desnivel es solo de 385m pero a esta altura cuesta dar un paso, subimos, hacemos fotos volvemos a subir y por fin llegamos a la cumbre, un gran cairn marca la cima, una bandera de Taiwan atada a las piedras ondea al viento. Até un pañuelo de cuello, a modo de Kata tibetana, para dar gracias por haber llegado, nos hacemos unas fotos y comenzamos a bajar hacia el lago seco de Gora Shep. Nuestro compañero Juan el mallorquín, está destrozado, subía mal, pero bajar ha sido peor, yo tengo también dolor de cabeza, al bajar de forma rápida me retumbaban las sienes.
Cumbre delKala Patar de 5545m
Juan, Ignasi, Sebas, Juan Antonio y Toni.

Después de varias horas por entre las piedras del glaciar llegamos a Lobuche, casi nadie quiere cenar, yo me tomo dos aspirinas y me acuesto, pues me sigue doliendo la cabeza, a las cuatro de la mañana me tomo un nolotil y al rato ya no tengo dolor de cabeza y vuelvo a dormir, Toni me despierta pasadas las cinco, se levanta a mear en la botella y se toma dos pastillas de paracetamol, la noche ha sido larga.


sábado, 15 de octubre de 2016

PERICHE, MATEO SE QUEDA....




14 de octubre.

Salimos temprano, hace frío...

Volvemos a la rutina del horario, Toni y yo salimos de la tienda y nos vamos a aliviar la vejiga junto a unos árboles, al terminar volvemos hacia las tiendas y vemos a Mateo lavándose desnudo de cintura para arriba echando humo con el agua caliente, estábamos a varios grados bajo cero y el con el torso humeante , ahí se ganó el sobrenombre de "pecholobo". Salimos del entorno del monasterio y nos dirigimos hacia un denso bosque de rododendros, hemos descendido un poco y el camino discurre por una zona con una vegetación exuberante, pasamos junto a pequeños hoteles “lodges” que hacen mas fácil partir las etapas, si te cansas, a quienes caminan por libre.

Puente.
Cruzamos el río Imja-Kola por un estrecho puente colgante, vemos que los yaks lo cruzan a toda prisa, como temiendo que se suelten  los cables y vuelen mas de cien metros hacia el vacío. Después del puente comienza la subida, el sendero discurre por la ladera a la izquierda del río, frente a nosotros se divisa el Ama Dablam, de casi siete mil metros, esta cara de la montaña es preciosa.
Rodeamos los Chörtens siguiendo el sentido de las agujas del reloj, evitamos los yaks que suben o bajan cargados, pues son un peligro, ya que ellos no paran, continuamos subiendo, cuando pasamos Pangboche, el paisaje cambia de forma radical, caminamos por praderas alpinas y la vegetación se reduce a arbustos de enebros.
Pasamos por Orsho unas casas azotadas por el viento, en medio de la pradera parecen como un oasis, sale humo por las chimeneas y las banderas de oración se baten al viento con violencia.

Periche pass.
La cinta de Manolo.

Llegamos al punto mas alto de nuestra etapa, el “Periche Pass” a 4270m, en lo alto del collado, señalando el paso hay un inmenso montículo de piedras que aportan los viajeros que pasan por este lugar, allí colocamos una cinta con el nombre de nuestro amigo Manolo Miró Soler, fallecido hace unos meses, para que su recuerdo ondee al viento del Himalaya, fue un momento muy emotivo, no podemos evitar los recuerdo, los buenos recuerdos de Manolo, y se nos hace un nudo en la garganta, Mateo intenta atar mejor la cinta y como está bastante cansado, se le caen varias piedras del montículo, Toni para suavizar ese momento tenso y agridulce, hace un chiste sobre lo que hubiera dicho el pragmático Manolo y todos reímos.
Llegamos a Periche a las dos de la tarde, Mateo me preocupa, lo veo demasiado cansado, como nos quedamos en la casa de Pemba, nuestro sirdar, le conseguimos una cama para que duerma y descanse mejor, pero me parece que no va a poder seguir. Nosotros plantamos las tiendas en un pequeño prado junto a la casa, protegidos por un muro de piedra.
Me veo en la obligación de decirle a Mateo que se quede y nos espere aquí, el me dice que está bien, pero yo lo veo jodido, como no quiere quedarse le ha preguntado a José Ramón, el jefe de la agencia con la que viajamos, que si podía subir, y ese tío inconsciente le dice que si, !sin problemas!, es un capullo, no me fío de el, no se si su experiencia es la que dice, pero por su decisión yo no me fío.
Al final he tenido que ponerme duro con Mateo, le pregunté ¿como les explicaré a tus hijos que no tomé la decisión adecuada si te pasa algo?, entonces creo que se dio cuenta que era por su bien y aceptó mi consejo, solo son un par de días, luego bajaremos y le vendremos a buscar, parece que su techo está en los 4200m como en el Aconcagua, solo que aquí le veo peor.
He visto un mastín tibetano en la ladera de la montaña, tenía el tamaño de un ternero, con el pelo muy largo, era espectacular y tenia aspecto de fiero.
Por la tarde fuimos a un lodge a tomar un té y coincidimos con el equipo de “Al Filo de lo Imposible”, nos estuvimos saludando y luego compartimos el té, se estaba calentito allí dentro, fuera hacía bastante frío.

La Posta Médica.
Cuando terminemos el viaje le mandaremos nuestro botiquín a la Posta Médica del pueblo por medio de Pemba, aquí los médicos son voluntarios americanos, japoneses y europeos y hacen turnos de tres a seis meses, el equipo es escaso, aunque cuentan con una cámara hiperbárica que parece un saco de dormir con una bomba de bicicleta. Seguro que les vendrá bien nuestro botiquín que esta bastante bien equipado.
El té de la mañana me sabe mejor hoy que otros días, tengo la garganta seca, debe ser de roncar, yo no me oigo, pero Toni parece un león africano, durante la noche la temperatura baja considerablemente, menos mal que Toni tiene la botella para orinar, pues salir del saco y de la tienda debe ser muy duro, yo como no meo por la noche me libro de salir.

Nos despedimos de Mateo, yo me voy jodido por dejarle aquí, el parece haberlo asumido, no se, ayer me asustó, hoy lo veo mejor.